lunes, 22 de marzo de 2010

Tolerancia y comprensión

Hoy Maite Sánchez, una gran escritora y Diseñadora Gráfica Guatemalteca decide apoyar el Día Púrpura Guatemala regalándonos este fantástico post que promueve la consciencia y tolerancia hacia la epilepsia.

Cualquier palabra se quedaría corta para agradecerle el tiempo y la dedicación al mismo...


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Antes que nada, quiero agradecer la invitación a escribir una entrada en este blog, para mí es un honor colaborar a crear conciencia y tolerancia hacia la epilepsia.


¿Qué es la tolerancia? No pude encontrar una sola definición que expresara con claridad lo que en realidad es y todo lo que abarca.


Por muchos años escuché la palabra tolerancia de boca de mis mayores. En los primeros años no entendía bien lo que esa palabra significaba; pensé que se trataba de tener paciencia con mis compañeritas que molestaban mucho.

Luego comprendí que no era sólo cuestión de tener paciencia, sino que era algo más profundo. Aprendí que la tolerancia era "No discriminar". No rechazar a esa compañerita que le costaba entender las lecciones en el colegio. No rechazar al vecino que andaba siempre sucio por andar trabajando.

Pero aún no entendía que no se trataba sólo de "No discriminar" a alguien por su forma de pensar, por sus ideales o creencias. La discriminación no se da sólo por las actitudes que tomamos por nuestra propia decisión o que son causa de nuestras decisiones.

Me costó mucho entender, y no porque no comprendiera el concepto, sino que no me cabía en la mente que alguien pudiera discriminar a otra persona sólo por sufrir de alguna enfermedad.

Y es que en mayor o menor grado, todos hemos discriminado a alguien por esa razón en algún punto de nuestra vida.

Puede que hayamos ido en un bus y una persona con fuertes síntomas de gripe se haya subido. Cualquier estornudo o tos provoca el asco y la repulsión. ¿Por qué? ¿Es que nunca han sufrido una gripe? ¡Qué dicha!

O de pequeños, cuando uno de nuestros compañeritos enfermaba de varicela. De inmediato se cortaba toda comunicación con él, no fuera que nos contagiara. Pasaban días, si no es que meses, para que uno de los "marcados" volviera a formar parte del grupo de juegos y todo por algún miedo un tanto irracional de nuestros padres.

Al final, a eso se reduce. El ser humano rechaza aquello que teme y sólo teme a lo que desconoce.

La gripe y la varicela sanan. La epilepsia sólo puede llegar a controlarse.
¡Pero la epilepsia no es contagiosa!

No, no es provocada por drogas.
Tampoco es una posesión demoníaca.
Mucho menos es un castigo divino.
Es una enfermedad agotadora, no sólo física sino emocionalmente.
¿Por qué, entonces, le tenemos que sumar la discriminación a esto? 
Sólo porque no comprendemos qué les sucede no quiere decir que debamos sentir miedo.  ¡Al contrario!

¿Conoces a alguien que sufre de epilepsia? ¿Te has acercado y has escuchado cómo es todo desde su perspectiva?

Quiero invitarte a que lo hagas, no sólo este 26 de marzo, sino cualquier día. De seguro al escuchar sus historias llegarás a comprender lo que es vivir con la enfermedad y todas sus implicaciones.

¡Y ayuda a regar la voz!


La Tolerancia es aceptar a los demás como son, sin peros y sin reparos. (Carlos Mario Cardozo Arias)

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